rescate de restos de hojas de libro impreso por parte de conservadora mexicana y chilena

LA BATALLA DE LOS CASCOS

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Tres containers repletos de restos arqueológicos descansan en el patio del Archivo Andrés Bello de la Universidad. “Tenemos un pedazo de la historia de la educación aquí mismo”, dice Alejandra Araya, directora  del Archivo. Los restos corresponderían a una escuela de niñas del siglo XIX encontrados durante la construcción de la Línea 3 del Metro en Independencia. Si la batalla por rescatarlos no fue fácil, lo que viene ahora no es un reto menor: modificar el proyecto inicial de la nueva estación y volver las piezas a su lugar. Un proyecto museográfico inédito el país.

 

Por Francisca Siebert

Fotos: Felipe PoGa/ Archivo Central Andrés Bello

 

En agosto de 2013 la Universidad de Chile informó que en terrenos de la Facultad de Medicina, lugar donde se construye la futura Estación Hospitales de la línea 3 del Metro, se encontraron un número importante de restos arqueológicos. Cerámicas, lozas y pisos. Trozos de materialidades comunes y corrientes. Muchos.

Recién en octubre de ese año la Universidad logró firmar con Metro un protocolo de acuerdo que permitió el rescate total de los restos, la realización de una investigación historiográfica para desentrañar el origen del hallazgo y la contratación –por parte de Metro– de la Consultora Ámbito, recomendada por la Universidad por su experiencia en patrimonio con énfasis en arquitectura y arqueología urbana, para continuar los trabajos en el pique.

Llegar a este punto de acuerdo no fue sencillo. “Yo le puse a todo este episodio ‘la guerra de los cascos’, porque era convencer a todos los ingenieros y arquitectos que esto era relevante. La discusión se entrampó. Aquí hay toda una cultura nacional que no valora su propia historia y hay una jerarquía de lo valioso que es muy elitista, o sea, ‘¿Qué pretenden encontrar? ¿Las ruinas de Tutankamon?’, les preguntaba yo”, cuenta Alejandra Araya sobre ese período de idas y venidas que concluyó finalmente en acuerdo.

La batalla de los casos –primera parte– la ganó la Universidad de Chile. La presunta escuela de niñas del Pique Hospitales no se perdió entre los escombros del Metro. Los tres containers con aquel pedazo de la de la educación pública de Chile llegaron victoriosamente colgando de unas grúas al patio del Archivo Central.

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ESCUELA EN LA CHIMBA

 

Restos de pizarras, zapatos de niños, muñecas, y otros vestigios de la vida cotidiana, fueron apareciendo en el Pique Hospitales, al tiempo que un plano Ansart –meticulosa cartografía de Santiago realizada por Ernesto Ansart en 1875- encontrado en el transcurso de la investigación historiográfic, señalaba la existencia de una escuela primaria en esta esquina del entonces mítico barrio La Chimba.

En este punto, todo indicaba que la escuela en cuestión tenía relación con la Ley de Instrucción Primaria, que en 1860 dio paso a la construcción o a la mantención de escuelas del sistema público, privado o mixto en el país. Según los planos de la época, en esta zona de La Chimba habría solo tres escuelas, una sería la del Pique Hospitales y de las otras dos ya no podrá saberse: años de edificaciones habrían hundido sus rastros.

“Desde el punto de vista material, ya no tenemos expectativas de encontrar una escuela primaria en estas condiciones. Aquí se dio un hecho inédito: era una casa, que después fue ocupada como escuela primaria, que después fue derribada y que finalmente se dejó como área verde”, dice Álvaro Briceño, arquitecto y master en Restauración de Monumentos Arquitectónicos de la Consultora Ámbito.

Haber encontrado la escuela en un momento donde se revisaban los pilares de la educación pública de Chile, no hizo más que sumar para su inminente puesta en valor.

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CAMBIO DE PARADIGMA

 

El protocolo de acuerdo entre la Universidad de Chile y Metro en 2013 consideró una recuperación de los hallazgos en la misma estación. No obstante, con el pasar de los meses y los sucesivos cambios de autoridades en todas las instituciones involucradas, las conversaciones aún no se han retomado.

Por ahora lo que hay es una propuesta. Claudia González, arquitecta y socia de Consultora Ámbito, la explica:

-Tiene que ver con colocar partes de los restos de la edificación, de los pisos y los cimientos en superficie nuevamente. La otra parte es el tema de las vitrinas y paneles, a través de los que se explique lo que se está mostrando, eso dentro de la estación, en la parte de las boleterías y en la superficie.

El tema de la educación sería un eje central del proyecto museográfico que se plantea, al tiempo en que también se considera poner en contexto la ocupación previa del lugar.  “Queremos mostrar que en el área había poblaciones cuando llegaron los españoles, que la calle Independencia era el Camino del Inca, que luego se concretó una urbanización un poco más sólida en el siglo XIX, y que finalmente se instalan grandes equipamientos como el Cementerio General, el Hospital, la Facultad de Medicina”, detalla Gonzalez al respecto.

Para terminar la elaboración de la propuesta aún se requieren otros antecedentes: queda un área aledaña al pique por excavar y saber si de ese sector hay algo por rescatar para apoyar la recuperación. La construcción del Metro estará en desarrollo hasta 2018, fecha en que debería estar en pie la nueva estación. Y pese a los acuerdos celebrados, aún falta poner todas las cartas sobre la mesa y ver qué resolverán los actores comprometidos en este inédito hallazgo.

-Necesitamos conocer el proyecto de la estación, y trabajar en conjunto con Metro sobre cómo so se va a ir incorporando todo esto dentro del proyecto- dice Claudio Rozas, arquitecto, arqueólogo y también socio de la Consultora Ámbito.

Pese a que, consultadas por Revista El Paracaídas, las voces oficiales de Metro no se pronunciaron sobre el tema, todo indica que el trabajo en marcha no ha sido en vano.

-Creo que luego de lo que pasó aquí, el escenario para Metro cambió. Aquí hay un cambio de paradigma respecto a la valorización de los hallazgos, y eso de alguna forma es lo que le dijo la Universidad a Metro, ‘cambiemos el paradigma, tratemos de trabajar con los criterios que se están aplicando en el siglo XXI y no treinta años atrás’- remata Álvaro Briceño.

La primera piedra está lanzada. La segunda parte de la batalla comienza ahora.

Restos zapato niño(a)

*Publicado en El Paracaídas #1

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