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EDITORIAL: PARA QUE TODAS LAS VERDADES SE TOQUEN

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Por Faride Zeran

 

El debate en torno a legislar sobre una ley que permita el aborto en casos que -por obvios- en muchos países ni se lo plantean; reflexionar sobre la relevancia del nuevo rol de la U. de Chile a la cabeza de las universidades del Estado; discutir si es pertinente o no la selección en liceos emblemáticos, o si en definitiva es parte de una lógica discriminatoria propia de un sistema marcado por el exitismo y la competencia; analizar lo que viene en materia de políticas públicas en torno al libro y la lectura en el marco de una nueva ley que también recoge parte de las recomendaciones derivadas de nuestro Parlamento del Libro y la Palabra, son algunos de los temas contenidos en este número y que nos estimulan a revisar una vez más la dicotomía entre periodismo y relaciones públicas.

La premisa de que la Universidad de Chile piensa al país desde sus facultades e institutos, y que su demanda de excelencia en todos los ámbitos tiene como horizonte precisamente contribuir al fortalecimiento y desarrollo de la sociedad a la que se debe, presume, a lo menos, que en la Chile no hay agendas privadas y que nuestro quehacer puede ser expuesto sin miedo al escrutinio interno y externo.

De allí que intentar un periodismo que, dentro de los marcos institucionales, contribuya a aportar elementos para enriquecer y densificar un debate informado con estándares profesionales que exijan de parte de quienes lo ejercen una dimensión ética, rigor, y compromiso con un quehacer alejado de todas aquellas prácticas que representan las relaciones públicas, constituye no solo un desafío sino una necesidad.

Las mismas que asumen las fuentes, que más allá de sus títulos y grados académicos deben hacerse cargo de sus capacidades de comunicar con la misma seriedad y energía que utilizan para escribir sus papers o preparar la clase.

Acercar ambos objetivos no es tarea fácil, al punto que muchas instituciones optan por subsumir las comunicaciones a las relaciones públicas, lo que les garantiza un ejercicio incondicional y amable en lo interno, acotando el ejercicio periodístico al afuera, en tanto intruso y extraño a las lógicas institucionales.

“El Paracaídas”, un nombre que nos refriega en la herida y por tanto incomoda, como algunas de sus portadas, como más que un artículo, por esta porfiada certeza de que sí es posible hacer periodismo en un marco institucional, celebra su sexto número. Esta vez con más páginas para compensar su ausencia debido al receso universitario de febrero y con temas que, esperamos, sigan estimulando el debate de todos los sectores.

Porque si bien en la Universidad de Chile todas las verdades se tocan, como señalara Andrés Bello, desde estas páginas quisiéramos propugnar que en ese contacto virtuoso estén representadas con nitidez aquellas verdades que nos remiten a los valores laicos, pluralistas y republicanos que son constitutivos del ethos de esta Universidad.

 

*Publicado en El Paracaídas #6

 

 

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