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EL ABORTO EN LOS MEDIOS

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Por Claudia Lagos Lira*

En medio del verano, el Ejecutivo envió al Congreso el proyecto que regula el aborto en tres causales “extremadamente delicadas”. Sin embargo, la iniciativa reconoce menos de lo que el Código Sanitario garantizó hasta 1989 y el “debate” público se ha caracterizado por amplificar voces y actores que santifican –literalmente- el status quo.

El titular de La Segunda con la entrevista a la entonces ministra de Salud, Helia Molina, nos regaló un secreto a voces que jamás imaginamos en un diario del stablishment: que el aborto es cuestión de clase. El gusto salió caro: la ministra renunció. Walker, presidente de la DC, dijo que mejor se discutieran las causales una a una, para que el rechazo de una no comprometiera las otras. Schilling, del PS, dijo que no podría asegurar voto unitario a favor de la reforma. Lorenzini –ah, Lorenzini-, de la DC, dijo que hay mujeres que con un trago de más “tienen violaciones”. Sánchez dijo que en la UC no toleraría abortos ni contrataría profesionales dispuestos a practicarlos. Ezzati llamó a los “católicos civiles” a la calle. Hombres.

Los medios registran, cual notarios, lo que dijeron o dejaron de decir los Walker o los Lorenzini. De tanto en tanto, incluyen la voz de una mujer que accedió a un aborto en una clínica privada; una opinión al pasar, en alguna extensa entrevista en revista de papel couché, diciendo que apoyan la despenalización del aborto y de la marihuana; alguna foto de la marcha del 8 de marzo y sus carteles. Con suerte, puede que incluyan alguna feminista, alguna experta.

En tanto notarios, los medios miran para el lado y omiten algo central del debate: la maternidad debiera ser voluntaria. En un estudio en curso en el Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, en el marco de un proyecto Bicentenario, en conjunto con la Dra. Lorena Antezana, estamos revisando distintos portales noticiosos, qué han publicado sobre aborto y qué dicen sus lectores. La primera impresión que surge es que la cobertura se concentra en lo que dicen o dejaron de decir actores políticos –hombres-, que se recurre reiteradamente a imágenes e ilustraciones de embarazos avanzados y fotografías o imágenes de embriones o fetos, lo que genera discursos contradictorios especialmente cuando se trata de artículos que ofrecen enfoques o voces que promueven la despenalización.

En un sistema de medios volcado a la cobertura oficial, el proyecto al menos ha gatillado una explosiva cobertura mediática sobre el tema y, efectivamente, es posible encontrar contenidos, enfoques y vocer@s que hace cinco años eran impensados. Sin embargo, urge que los medios abandonen su enfoque de notarios y contribuyan con el debate público; que no solo se concentren en quién dijo qué y se sumerjan en las cifras. Que empaticen con las mujeres, busquen otras voces, miren la historia y promuevan un enfoque de derechos en una sociedad que se supone laica y plural.

 

*Profesora Asistente ICEI. Periodista, magíster en estudios de Género, estudiante de doctorado en Media and Communications, ICR, University of Illinois at Urbana-Champaign.

 

**Publicado en El Paracaídas #6

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