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CARLA CORDUA: “LA IDEA DE UNA CRISIS QUE ASUSTA AL PAÍS ME PARECE COMPLETAMENTE FALSA”

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Antes de empezar esta entrevista, Carla Cordua advierte: esta es la última que dará en su vida. No le gustan, dice, encuentra que no sirven para nada; a quién puede interesar leerlas, se pregunta. Sin embargo, en un par de encuentros de conversación aparecen temas y puntos de vista de una mujer que a sus casi noventa años sigue tan lúcida y certera en sus reflexiones sobre el país y sobre los chilenos, que más vale poner atención a sus palabras.

Por Ana Rodríguez S.

Fotos: Alejandra Fuenzalida

¿Hay realmente una crisis política en el país?

-No. Por ejemplo, la acusación de que el gobierno está paralizado, que hacen los diarios y todo el mundo repite sin pensarlo dos veces, a mí me parece absurdo, porque el gobierno está activo. Seguramente está hasta cierto punto un poco asustado por la caída en la popularidad de la Presidenta, pero no está paralizado. En general, toda la idea de una crisis que asusta al país a mí me parece completamente falsa. Lo de la crisis me parece una inflación de un episodio pasajero.

Se empieza a generar un clima mediático.

-Totalmente. Además los diarios, las revistas, venden más cuando crean estos climas. Es un sacudimiento exagerado sobre todo por razones comerciales. La gente compra dos o tres diarios para saber qué ha pasado a lo largo del día. Desde luego que el asunto que afecta directamente a la Presidenta no es un caso legal como Penta y SQM. Aunque hay conductas dudosas y aunque  la Presidenta ha cometido el error de decir que no sabía nada del asunto, que es un error porque obviamente no es verdad. Entre otras cosas, y no sé si usted sabe eso, porque la revista Qué Pasa le mandó a la Presidenta el texto de lo que iba a publicar diez días después, con diez días de anticipación, y ella no ha reconocido en ningún momento que recibió ese aviso anticipadamente. Dice: yo lo leí como ustedes en la prensa. Se demoró casi tres semanas en reaccionar de una manera bastante inconveniente. Y a la pobre le reventó un balazo en el oído. La generalización de que estamos en un periodo crítico es infundada. Hay gente afectada que nunca antes había sido afectada de esta manera y eso claro que les parece el fin del mundo.  Y tienen toda la prensa a su favor, porque en Chile no hay prensa crítica, entonces toda la prensa toca el tambor del desastre y no es así.

Hay un exceso de información circulando.

Los medios de comunicación chilenos tratan de darle el gusto a un público que no quiere pensar por su cuenta. Por ejemplo, la llamada crisis, en qué consistiría. Supuestamente es una crisis del gobierno que está completamente paralizado, desconcertado, y que es necesario que se haga un cambio de gabinete para que la gente quede tranquila y contenta. Esas son leseras, ¿verdad? Yo no veo al gobierno ni paralizado ni desconcertado. Los deseos de un público que no piensa en nada sino que acepta los ruidos como vienen ha creado una depresión en los índices de popularidad de la Presidenta.

Igual, desde antes de estos casos puntuales, Penta, SQM, Caval, había una sensación en Chile, una idea de desconfianza.

-Sí, hay un descontento. Yo diría desde el primer gobierno de Bachelet. Hay un tipo de descontento que es muy grave y es el descontento con la educación chilena, que es más que justificado. Yo no estoy ciento por ciento segura de que las leyes actuales que se están enunciando y poniendo en vigencia para reformar la educación sean verdaderamente lo que hace falta.

¿Por qué cree usted que se ha producido este desgaste de la política? Por ejemplo, cuando  Joaquín lavin era candidato a la presidencia, harto tiempo atrás, decía que uno de sus valores era que él “no era político”. Como si ser político fuera un defecto.

-Exacto.

¿Por qué?

-Porque es muy inculto Joaquín Lavín. Jajajaja. Porque no sabe lo que habla. No, pero lo que me está mostrando usted es otra cosa: que ya hace bastante tiempo que la política tiene un mal nombre. Pudiera haber, no estoy enteramente segura, en este momento en Chile, una cierta nostalgia de una política no tan engolada y establecida, sino de una política que se vaya decidiendo a medida que surgen los problemas, de una manera más o menos espontánea. O sea podría haber una nostalgia de la democracia directa, que se llama en la tradición del pensamiento político. La democracia directa es una democracia que va de asamblea en asamblea y que por lo tanto modifica las reglas de momento según lo que le parece en ese momento. Ahora, yo personalmente encuentro que eso sería completamente infernal; yo sería contraria a la democracia directa, gobernada por una asamblea que va y viene entre opiniones y cuestiones que surgen de momento, porque los problemas que surgen de momento no son los únicos problemas.

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EDUCACIÓN Y REVOLUCIÓN

La gravedad del caso Caval, explica Cordua, depende de las valoraciones que la gente tiene sobre Michelle Bachelet producto de su campaña presidencial.

-Hubo una campaña que empezó a hablar que el país era demasiado injusto, que era un país clasista, en el cual los ricos hacían lo que querían y los pobres se morían de hambre. Esa propaganda intensa que la gente escuchó antes de votar por Michelle Bachelet era igualitarista desde un comienzo. No cabía ninguna duda que ella se oponía a una suciedad como ésta y que toda la reforma de la educación es una reforma que tiene en vista, según yo, mucho más que la calidad de la educación el igualar la cuestión de clase. Los contenidos han sido descuidados, como ha dicho la derecha con toda razón, porque se trata de una parte de un programa político de tipo igualitarista. La reforma de la educación tiene en vista mucho más el impacto social de hacer gratuita la educación de tal manera que cualquiera de cualquiera posición económica o social pueda ir a cualquier colegio y evitar la selección que hacen los directores de escuela. La derecha no es que sea apolítica, es que es partidaria de una política diferente. El in-igualitarismo le interesa como una cosa indispensable para poder llevar el tipo de vida que llevan. En ese sentido la oposición es política cuando critica la reforma de la educación porque esta reforma de la educación también es política.

¿Cómo ve usted el avance de la reforma educacional?

-Avanza. Lo que no avanza son los aspectos en cierto sentido postergados que deberían formar parte de esta reforma. La carrera de los profesores es súper importante. La misma Universidad de Chile, yo no sé que haya tomado medidas extremas como haría falta para incorporar gente con mejores puntajes. Este orden o desorden de las facultades de la Universidad de Chile es heredado de la dictadura, que partió la antigua Facultad de Filosofía y Educación en dos para sacar a los profesores a eso que se llama la UMCE, que nunca ha levantado cabeza en todos estos años. Son muchos años. 24 años es mucho tiempo.

¿Por qué cree que la dictadura separó a las pedagogías de la Universidad de Chile?

-Lo hicieron porque no confiaron, astutamente, en su capacidad de ganarse la aceptación de una facultad que era completamente de izquierda y bastante extremista. Durante la dictadura, el Partido Comunista chileno, que estaba muy influyente en la Facultad de Filosofía y Educación, expulsó a un grupo grande de profesores de esa facultad porque los hallaba demasiado extremistas. Yo te puedo nombrar una docena de personas que arrancaron cuando fue el golpe porque estaban fichados como ultra izquierda, expulsados del PC por ser demasiado extremistas. Y eran bastante extremistas, jajaja. El PC hace una cosa así tan grave, de expulsarlos, porque no podía entenderse con ellos. Desde luego la idea de revolución ya estaba bastante desprestigiada. Ahora está empezando a levantar cabeza de nuevo, pero estaba muy desprestigiada en ese tiempo y el PC no era un partido revolucionario.

Más bien conservador.

-Absolutamente. Se habían establecido ahí y tenían nexo con todos los partidos comunistas del mundo, pero habían conseguido moderar el programa político y veían la revolución como una amenaza que no podían manejar.

¿Y por qué la revolución como una amenaza?

-Porque una revolución es un lujo que te lo puedes dar si tienes muchas ganas y tienes el apoyo, pero cuyos resultados no puedes prever. Eso está súper estudiado. Resulta a veces todo lo contrario: que los que ganan, pierden. Porque es tan radical. Todas las instituciones son negadas, todo fracasa, y al final no queda más que la barbarie, el salvajismo. No parece un buen negocio político.

Usted dice que hoy día está viendo nuevos brotes de revolución.

-Sí. Por lo que la gente dice, que nombra a la revolución como una gran cosa, que sería un remedio y eso es lo que no es una revolución. Hacer política es una actividad que debe ser responsable, de lo que resulta de ella. En el caso de una revolución los resultados no son calculables. Cambiar todo de cantazo, de golpe, es no tener idea de lo que va a salir por el otro lado. El cambio social tú lo puedes dirigir y enfocar, pero no puedes darlo vuelta al revés, porque no tienes idea lo que va a pasar.

¿Y cómo se puede dar en Chile un cambio social, que parece necesario…

-¡Es muy necesario!

…siendo que estamos en un escenario en que los políticos parecen no ser gente responsable?

-No, no son. Pero tú ves que, por ejemplo, el gobierno de Michelle Bachelet ha intentado un acercamiento a una mayor igualdad, recurriendo a cosas como la educación, como cambiar la salud. Los cambios sociales requieren tiempo y que alguien de influencia se ocupe de cómo se desarrollan, donde va la plata, cómo se hace para que resulte algo bueno. De una revolución tú no puedes responder el resultado. De hecho los movimientos estudiantiles estuvieron obviamente inspirados por personas que defendían la idea de una revolución que cambiara de cantazo todo el sistema que hay actualmente. Si se hubiera logrado con una revolución no lo sabemos, pero es muy peligroso. El mismo ministro Eyzaguirre,  por ejemplo, era de un extremismo que no te puedes imaginar cuando era joven. Hoy día que peina canas ya te dice que la reforma de la educación tiene que ser gradual. A los más extremistas eso los aburre. La rapidez no es una garantía.

CLASE, RAZA Y RELIGIÓN

¿Cuál es la importancia de esta reforma educacional para este cambio social?

La reforma está pensada para crear una situación en la cual los niños de todas las clases sociales se educan juntos. Y está la confianza en que esto de compartir la escuela elemental, la educación secundaria y después la universitaria, el que las clases se mezclen completamente, se espera que de eso salga una sociedad igualitarista. Es un método que podría ser eficiente, porque si tú te crías desde chico, tú no vas a mirar nunca, como hace la gente muy rica, a los pobres como que pertenecen a otra especie biológica. Nunca se menciona de esa forma, pero el modo de hacer las cosas a las que se les ha dado prioridad tienen enteramente el carácter de un método para borronear las diferencias de clase.

Que en Chile son…

-Que son diferencias raciales también en Chile. Porque aquí si tú tienes cara de indio, estás reventado de antemano. Aquí la clase que tiene la sartén por el mango es blanca, no es de color ni con pelito puntudo. Es racial. Es así de grave. Tú puedes llevarlos todos mezclados al colegio, aunque te diré que a los padres de “medio pelo” no les gusta nada esta cuestión, porque están mirando educar a sus hijos para que sean de esos que después discriminan a los pobres. Eso es lo que quieren en realidad. Te lo dicen con toda franqueza, que a sus hijos ellos no los van a poner en colegios donde vienen los rotos cuando les da la gana. O sea que la cosa no es fácil por el mismo hecho de que es tan profundamente racial.

De hecho en este país ya es una especie de tradición hablar de que no hay ni negros ni indígenas.

-Sí, jaja, pero es un pueblo mestizo, mezclas en todos los niveles. Pero es obvio que la gente aquí es muy racista. Critican mucho al racismo porque lo piensan en términos de rubio contra negro, pero entremedio hay muchos matices que también están pesando en las preferencias y gustos de la gente.

¿Qué tiene que ver eso con otra cosa que usted decía antes, eso de que la gente no quiere pensar por su cuenta?

-Yo creo que tiene poco que ver. Porque la flojera intelectual es un rasgo humano general, jajaja. Ahí nosotros no tenemos ninguna culpa.

No es parte del ser chileno.

-No, la gente no quiere pensar. Les desagrada porque siempre una visión un poco fabulosa del mundo, del destino humano, es halagüeña. Además para qué pensar tanto, por último. Eso sí que creo que es una vocación bastante universal. Por ejemplo, ¿qué hacen las religiones? ¿Por qué la gente, aún en un país tan poco religioso como éste, se mantiene como miembro de una iglesia? En primer lugar, las religiones te prometen más de una vida, una segunda vida mejor incluso que esta. Luego te prometen que el mundo está hecho por un dios infinitamente bueno. La mala suerte es la excepción, lo natural es que uno sea feliz, que los hijos sean sanos, felices. Las religiones son halagüeñas y te preparan para soportar la mala suerte y verla como una cuestión excepcional, accidental. Está todo organizado para que los hombres sean felices, se saquen la lotería, etcétera. La cosa es que el mundo tiene alguien que lo maneja para bien.

Pero sin embargo, las mayores atrocidades se cometen en el nombre de la religión.

-Bueno, eso sí, jajaja. Pero la gente aún con una superestructura mental tan endeble, se las arregla para verlo como bueno.

Es un sistema del no pensar.

-Y además que es una versión total de las cosas, en que tú puedes siempre encontrar una explicación que un poco te permita resignarte a que no te haya ido tan bien. Estás protegida por un creador bueno, por un mundo bueno y previsible. No sé cómo, en este país tan catastrófico que tenemos, a pesar de eso la gente se mantiene en esta versión de que las cosas son para bien y que hay una garantía de justicia última.

De todas maneras, la iglesia está muy metida en las decisiones y el destino de la gente del país.

-Eso es verdad, pero la mayor parte de la gente tiene una visión religiosa. Fíjate que muchas de esas cosas tan increíbles en que la gente cree, como que hay vibraciones favorables en ciertos sitios, la buena vibra, son cuestiones anticientíficas completamente.

Los esotéricos.

-Exactamente. Adhieren a eso, también cuando no pertenecen a una iglesia organizada o que tenga una teología completa. Se atienen a la idea de que ellos, individualmente, son personas de buena suerte. Es un consuelo bastante bárbaro e ineducado, pero no deja de ser fuerte en mucha gente que sabe leer y escribir y que tendría la oportunidad de informarse un poco mejor sobre que las vibraciones y cuestiones así que son un modo supersticioso de pensar.

¿Por qué la gente se separa de la ciencia y el conocimiento y prefiere el saber esotérico?

– Porque es harto más sencillo. Aprender física, por ejemplo, para que las vibraciones se te aclaren en una dirección que no tiene nada que ver con tu suerte. Ese aprendizaje es mucho más trabajoso que la superstición. Una amiga te habló de esto y tú ya te dejaste convencer y no tienes que cursar 12 años de educación básica y después además ir a una facultad de ciencias.

¿Pero qué pasa cuando el asunto empieza a incidir en las decisiones públicas? Cuando, por ejemplo, los católicos están intentando impedir una ley de aborto basado en sus asuntos moral religiosos.

-Ahí la trampa está en que la persona piensa que si hay una ley de aborto todas las mujeres van a abortar. Eso pasó con la ley de divorcio que costó muchísimo pasarla porque decían, bueno ¿y si todos se divorcian? ¿Qué pasa entonces? ¿Los niños quedan abandonados? Porque la idea es que la ley de aborto va a mandar a abortar. Es tal la ignorancia. Dicen, imagínense a las mujeres matando a sus futuros hijos. Te ponen una guagua de ocho meses y dicen, “este ser maravilloso que tiene de todo”, jajaja. ¡Pero nadie quiere matar a nadie! Quiere detener un proceso en el cual no hay un niño. Te ponen una guagua hecha y derecha y creen que es eso lo que tú vas a tener que matar, después de nacido, que tiene un nombre, está inscrito en el registro civil, ¿lo vas a matar? No, no vas a matarlo. Es la cosa más surrealista que hay.

¿Pero es por ignorancia o más bien una cuestión ideológica?

-Ese caso es muy interesante porque toda la oposición al aborto toca un instinto femenino. A pesar de que naturalmente no hay una criatura humana hasta que no nace y no tiene una familia que le pone un nombre. Santo Tomás de Aquino en el siglo XXI es partidario del aborto. Hay un texto que por más que se ha publicado nunca ha hecho ninguna mella, porque los católicos no hacen ningún caso. Santo Tomás da permiso para hacerse un aborto creo que hasta los casi tres meses. Y eso el catolicismo lo ignora. Lo niega. Lo que te dicen los sociólogos habitualmente es que la iglesia se preocupa de no perder fieles. Si los católicos tienen todos los niños que pueden tener, 7, 8, 10, 14 hijos, todos van a seguir siendo católicos, pero de hecho eso no funciona hoy día.

Pierden y pierden fieles.

-Absolutamente.

Además estos discursos antiaborto sólo se fijan en que la guagua preciosa… y la mamá no está en el discurso.

-Bueno, las mujeres están hechas para estar en la casa pariendo. Todo lo demás son modernismos perversos. La manera árabe de pensar es el origen del cristianismo, en el mundo arabizado grecorromano entran los árabes y se forma el cristianismo como una cosa que tiene que ver con una cultura en que la mujer no existe realmente. Es un instrumento para que no se extinga la humanidad.

¿Por qué este país es tan liberal en lo económico y conservador en lo moral?

– Porque probablemente no es liberal realmente en lo económico. Si fuera realmente liberal en lo económico daría oportunidades a que los trabajos se emparejaran un poco. No puede haber un trabajador que sea a la vez un mendigo, como hay aquí: trabajan en cuestiones tan ínfimas y el sueldo básico que es de 200 mil pesos mensuales no puede mantener ninguna familia. O sea que esa familia, o trabajan también la mujer y los hijos, o salen a pedir limosna. Económicamente no hay aquí un liberalismo digno de mención. Porque la diferencia de clase es una diferencia económica y es además una diferencia racial. Aquí la cuestión de las divisiones sociales es grave. Es una cosa que va a costar mucho cambiarla. El clasismo está muy afincado en una cosa biológica, que la gente rechaza el tipo físico de los connacionales, que no pertenecen a su grupo. En Estados Unidos la cuestión racial ha sido muy difícil de cambiar. El presidente es negro, la mujer del presidente es negra, sus hijas son negras y así y todo la policía le sigue disparándole de preferencia a los negros. Últimamente ha habido harta agitación con eso.

Sí, aquí también ha habido agitación últimamente por el tema

-Pero a eso en Chile yo no le tengo tanto miedo, porque la integración de la clase media baja en las cuestiones raciales es bastante fuerte. Hay una capa sólida de clase media que es mestiza y a quien se le nota el mestizaje. Eso ya está hecho, es fantástico que esté hecho, porque es una base sobre la cual tú podrías romper el racismo de más arriba.

 

*Publicado en El Paracaídas #7

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