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RECTOR VIVALDI: “NO PUEDE SER QUE EL ESTADO LE DÉ MÁS PLATA A UNA PRIVADA QUE A UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA”

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Tras los primeros anuncios concretos en materias de financiamiento y gratuidad a la educación superior, las reacciones de los distintos sectores que disputan el modelo se han hecho escuchar. Para el Rector de la Universidad de Chile y presidente del Consorcio de Universidades Estatales de Chile, CUECH, la premisa es clara: no importa tanto el modelo de financiamiento mientras lo público cumpla un rol protagónico.

 

 

Por: Simón Boric F.

Fotos: Felipe PoGa

 

Torre 15, Servicios Centrales de la Universidad de Chile, 19:15 horas. El rector Vivaldi aún no termina su agenda de reuniones. En menos de dos horas debe estar en el aeropuerto Arturo Merino Benítez para embarcarse, junto a la Presidenta Bachelet, en la gira presidencial que lo llevará por Europa. Es el único rector del país que fue convocado a esta delegación. Su presencia en la comitiva presidencial no es un dato menor, sobre todo cuando Chile debate sobre cuál es el modelo educacional que nos conducirá hacia el desarrollo. Para el rector Vivaldi esta decisión es crucial, pues de éste depende la forma en la que los ciudadanos se relacionan con el país y sus transformaciones.

 

¿Cree que los anuncios del 21 de mayo sobre financiamiento y gratuidad apuntan a transformar el sistema educacional imperante?

-El tema actual no pasa por una crisis de financiamiento del sistema, sino una concepción de cómo financiarlo, que es profundamente equivocada. Lo primordial es volver a encontrarnos con una idea de sistema universitario chileno que tenga propósitos en cuanto a formación de profesionales, investigación y vinculación con la sociedad. Para eso debemos repensar el sistema y también el rol de las estatales y de la Universidad de Chile.

 

En ese sentido, ¿cree usted que el Mineduc ha tenido voluntad con las demandas de las estatales?

El problema de fondo no pasa por estar o no de acuerdo con un ministerio, con un ministro o con un gobierno, sino por la necesidad de volver a un espíritu en la política de grandes causas, más que de intereses personales o privados. Yo creo que se la ha hecho un gran daño a la política con este espíritu individualista. Ya nadie quiere apoyar una causa justa, sino que cada cual está dando su propio interés y su propia voluntad de sacar alguna tajada de cualquier torta. Para mí es tremendamente importante que, por ejemplo, los rectores de las universidades estatales nos pronunciemos a favor de la educación pública. Eso no significa apoyar algo exclusivo de nuestra universidad, mucho menos con el presupuesto de ésta, sino que hay valores y principios que defendemos en común.

 

¿No cree que puedan catalogarlo de oficialista por este discurso? Digo, ese esfuerzo de defender lo común por sobre lo secular.

-Jamás. Es ridículo pensar que la Universidad de Chile, representada por su rector, va a ser oficialista u opositora a algún gobierno. La Universidad de Chile es del Estado y el Estado está por encima de un gobierno de turno o de una coalición política. Ahora, precisamente por ser parte del Estado, la Universidad de Chile siempre va a estar favoreciendo lo público, favoreciendo la equidad, favoreciendo lo estatal. Y va a estar siempre eso por doctrina, porque son los grandes valores que la Universidad suscribe. Si eso en algún momento lo representa mejor un gobierno es otro cuento.

 

Y en cuanto a esa doctrina, ¿cree que esta reforma ha manifestado un claro apoyo a lo estatal?

Sí, pero no se trata de aparecer marcando una diferencia como que fuera una actitud entreguista o sumisa, o como quieran llamarlo. Nosotros ya hemos planteado aprehensiones, que es distinto. Una cosa que sería muy nefasta sería que el Estado decidiera que va a seguir financiando en forma proporcional a lo que hoy día está cobrando. Evidentemente sería un premio para quienes han estado cobrando más y un castigo para quienes han hecho un esfuerzo para cobrar menos, como las estatales. Nadie entendería que se le diera más dinero por estudiante a la Universidad Católica de Chile que a la Universidad de Chile o a la Universidad de Talca, ¿me entiendes? No puede ser que el Estado le dé más plata a una privada que a una universidad pública.

 

LO ESTATAL PRIMERO

 

La recientemente publicada encuesta “Barómetro de la Educación”, del Centro de Estudios Mori, arrojó que para los estudiantes de 3° y 4° medio consultados de Arica a Punta Arenas, la Universidad de Chile es la mejor del país. Al mismo tiempo, los estudiantes marcaron una clara preferencia por los planteles estatales por sobre los privados (44 por ciento sobre el 7 que prefiere a las privadas).

 

¿Cómo hacer que las universidades estatales puedan acoger a más de los alumnos que están interesados en ellas?

Evidentemente hay un gran riesgo de que, amparada en esta gratuidad, una universidad diga: ‘fantástico, ofrece más matriculas, total me van a dar la plata igual y además me van a dar más plata’. Entonces está, desde luego, una lógica que dice que lo que correspondería es congelar las matrículas. Y eso sería nefasto, porque claramente la encuesta Mori demuestra que la gente quiere la universidad estatal y en particular la Universidad de Chile.

 

Y en ese sentido, el sistema debiera aumentar las plazas de las universidades estatales y no de las privadas.

-Por supuesto que sí.

 

¿El Estado debe fomentar que eso ocurra?

Absolutamente. Esa es la responsabilidad del Estado, fortalecer a sus universidades. Van a tener que entender la diferencia entre lo estatal y lo privado. Tradicionalmente el Estado también apoyó a otras universidades, pero hay que acordarse de que no fuimos nosotros ni fue una política de Estado la que produjo todos los cambios que ocurrieron el ‘81, que crearon el sistema actual que se está cambiando.

 

¿La reforma debe terminar con eso?

-Por supuesto. Eso es obvio. La reforma tiene que fortalecer y tener un programa. Por eso encuentro peligroso decir “se congelan las matriculas”, porque creo que hay dos temas claves para nosotros: uno, la universidad estatal es un sello de garantía, sea de La Serena, de Magallanes, Antofagasta, la propia Universidad de Chile, es un sello de garantía. Y lo otro, que evidentemente tiene que ser la forma mayor y principal en la cual estudian los jóvenes en Chile, es obvio, como ocurre en todas las partes del mundo. O sea, tú vas a lo público y a lo estatal por default.

 

Usted le ha pedido al gobierno que releve la condición de estatal de sus universidades. Hasta el momento no ha existido ningún anuncio que impulse la educación pública estatal por sobre el resto del sistema. ¿A qué se debe eso?

Yo veo un gobierno defensivo, que trata de hacer las cosas sin que lo aportillen demasiado y sin que le echen a pique sus iniciativas. Creo que sería muy distinta la situación si pudiéramos realmente convocar y tener un sentido de identificación.

 

¿Qué esperaría que diga el gobierno, desde su posición como presidente del CUECH?

No me interesa ya lo que no dijeron el 21 de mayo. Lo que yo quiero saber es lo que van a decir ahora, cuando nosotros planteemos un proyecto de desarrollo para las universidades estatales. Necesitamos un proyecto de desarrollo país en el cual estén insertas las universidades estatales.

 

¿Sólo las estatales?

Bueno, las universidades en general, pero por sobre todo las estatales. El tema es que debería haber un proyecto de desarrollo del país, porque aquí el país también está a la deriva para cualquier lado, entonces si no hay un proyecto de desarrollo en que se entienda lo que va a ser la innovación, que se entienda lo que van a ser los nuevos polos de desarrollo para el país y se llame a las universidades a que contribuyan a eso, tampoco tiene mucho sentido decir “le vamos a dar más plata a las universidades estatales”.

 

¿Por qué cree que el Estado debe poner énfasis en sus universidades? ¿Qué condiciones ofrecen las universidades estatales por sobre el resto del sistema?

Es cuestión de mirar. Son universidades que están vinculadas con la nación en su conjunto, con el Estado. Son pluralistas, acatan las leyes de la república, no tienen sesgos, no discriminan. Son instituciones en las cuales son respetadas y bienvenidas todas las personas que trabajan ahí, que no hay nadie que tenga un poder individual sobre el resto de las personas. Un rector de una estatal no puede echar a alguien porque se le ocurre, por ejemplo. Eso da una garantía en el ámbito de la discusión y su interés real es el interés de la república en su conjunto.

 

UNIVERSIDAD CONSTITUYENTE

 

La explosión de los casos Penta, SQM y Caval y la transversalidad de los implicados en ellas ha ocasionado una profunda crisis de confianza en la clase política y en distintas instituciones de nuestro país. La demanda ciudadana por un nuevo orden y mejores formas de fiscalización llevó a la Presidenta a anunciar una nueva Constitución. ¿Quién debe trabajar en ella? Ennio Vivaldi tiene una respuesta clara: la Universidad de Chile tiene una misión clave que cumplir.

-No cabe duda de que el Chile que conocimos hasta el ‘73 es un Chile que en gran parte es obra de la Universidad de Chile. Y a partir del ‘73 claramente eso cambia y eso es un tema que nunca hemos conversado realmente.

 

Y no es menor que esa Constitución, la que nos rige, haya salido de una universidad privada.

Por supuesto. Tanto el modelo socioeconómico como el modelo de Constitución salen de otra universidad. Nosotros somos por primera vez separados drásticamente de la conducción del país en el ‘73. No sé si la Universidad Católica como tal, pero claramente hay dos departamentos al interior de ella que tienen un rol clave en lo que es el modelo económico y el sistema jurídico político que se impone en Chile. Ahora, es evidente que al reconstruir la Constitución uno va a reconstruir una idea de nación. El rol que está llamada a jugar la Facultad de Derecho y otras facultades es clave y es fundamental. Por eso es que es tan importante haber logrado recrear una armonía y una muy buena atmósfera en la Facultad de Derecho.

 

¿Y qué piensa hacer la universidad en este escenario?

La Universidad de Chile está absolutamente disponible para elaborar una nueva constitución. Es deber nuestro, de esta rectoría, de la Facultad de Derecho; la Universidad en su conjunto está llamada a ser orientadora de los que van a ser los cambios de Chile. Es nuestra absoluta obligación posicionar, guiar, encauzar y dar alternativas a este proceso.

 

 

*Publicado en El Paracaídas #8

 

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