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JUAN CARLOS LETELIER: “NOSOTROS ESTAMOS HACIENDO LO MISMO QUE QUIEREN HACER EN EL PAÍS, UN PROCESO CONSTITUYENTE”

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Cuando comenzó la toma de Casa Central, Juan Carlos Letelier se mantuvo una semana encerrado en su oficina del Senado Universitario para defender, según explicaba, el proceso triestamental que hasta entonces desarrollaba el organismo. Hoy se pasea con libertad entre la calle y el Senado, gracias a que su acción hizo comprender la gravedad que implicaba detener esa discusión. En esta entrevista, Letelier explica su postura frente a quienes se atemorizan por la modificación de los estatutos y critica los anuncios de la reforma a la educación superior.

 

Por Ana Rodríguez S.

Fotos: Alejandra Fuenzalida

 

Juan Carlos Letelier dice que apoya la lucha de los estudiantes por tener un sistema coherente de educación superior. “Chile es un país de muy poco espesor estratégico”, asegura.

-Lo que no apoyo es esta toma, porque hay que inventar nuevas maneras de hacer presión. Y esta manera de hacer presión que en realidad le quita potencia institucional a la Universidad yo creo que es profundamente inefectiva.

 

Da la impresión de que debería ser el último recurso, no el primero.

-Claro, una toma verdadera es una toma en la que hay resistencia. Aquí somos todos civilizados y en la práctica a nadie se le impide estar. Creo que están mal enfocados los esfuerzos de hacia dónde se tiene que luchar. En estos momentos hay una confusión conceptual grave en el país.

 

¿De qué se trata esa confusión?

-La prueba está en que la presidenta Bachelet el 21 de mayo dice algo y comienza a incendiarse la pradera. Los estudiantes no están contentos, después viene un rector de universidad privada post ‘81 que hace una parada de carros notable. El discurso no fue malo pero uno espera como ciudadano que los líderes conduzcan, que sean claros. Que digan: el sistema chileno está mal diseñado, tiene graves deficiencias estructurales; que aunque no digan detalles, digan el norte, y eso no estuvo. Habría sido mucho más elegante decir que vamos a construir un sistema integrado de universidades y nos vamos a asegurar que las personas que no pueden pagar no sea esa su obligación fundamental. Y los únicos que pueden producir ese discurso, que tenga efectos administrativos, viven en tres partes: el Mineduc, La Moneda y el Parlamento. Esos son los que hay que convencer. Y al tomarnos la Casa Central no se les incrementa mucho el convencimiento.

 

A su modo de ver, ¿cuáles fueron las falencias del discurso del 21 de mayo?

-Respecto a educación, es que es muy pequeño. El 2011 hubo movimientos estudiantiles populares en la calle muy exitosos. Tanto que la propia coalición de gobierno captura a algunos de sus dirigentes y los pone como diputados. Y estamos cuatro años más tarde -¡cuatro años!- y todavía no se sabe lo que se va a hacer.

 

Es como una improvisación.

-Claro, una parálisis donde el problema se ha fijado en la gratuidad y no en imbricar un sistema. Te aseguro que si se dijera que viene un sistema del que te vas a sentir orgulloso, un sistema de universidades estatales, en que va a haber transferencia horizontal de profesores y alumnos, con proyectos nacionales, que lo voy a financiar y va a ser una joya de la república, la gente diría, yo pago eso. Pero si lo pongo en el asunto en que va a ser gratuidad para un cierto porcentaje de un cierto tipo de alumno, todos protestan.

 

Y porque da la impresión de que aquí se está aumentando la cobertura de becas y no pasa nada con las instituciones.

-Exactamente. Por eso todos protestan. y algunos que deberían protestar están silenciados porque están esperado la respuesta oficial, como las asociaciones de académicos.

 

¿Usted ha conversado con los estudiantes que están en toma acá en Casa Central?

-Sólo con los senadores estudiantes, con ellos he discutido mucho. Ellos afirman que si no hacen esto no va a pasar nada, que el escenario en el que estamos ahora es gracias a las movilizaciones. Hoy día hay como cuatro marchas en Santiago. Y eso es resultado de las movilizaciones, pero yo creo que podrían haber movilizaciones más efectivas.

 

No es el mismo contexto del 2001

No, porque ahora hay que presionar de otra manera.

 

¿Y de qué manera se puede presionar?

-Eso hay que discutirlo entre todos. Pero si la primera decisión es que tú te encastillas en tu propio dominio, esto no se va a arreglar nunca. Si esto se va a resolver por conversar, y no por el espíritu cristiano del conversar, sino porque conversando ubicas soluciones.

 

LA REFORMA A LOS ESTATUTOS

 

Cuando usted permaneció aquí en la Casa Central, me explicaba que su acción tenía que ver con defender el espacio republicano que es el Senado Universitario.

-El Senado es un ente triestamental de discusión, estamos en el proceso de discusión de estatutos. Por lo tanto, si se acepta que se intervenga en ese proceso, que ha sido muy complicado instalarlo, se le está abriendo un hoyo, porque efectivamente se para.

 

¿En qué consiste el proceso de reforma a los estatutos?

-En 1997, en movilizaciones que fueron solamente internas, lideradas por Rodrigo Rocco, se consideraba que la Universidad necesitaba estatutos nuevos. En ese entonces se regía por estatutos de la dictadura, de 1981. Se abrió este procedimiento, fue una discusión amplia, triestamental, y se definieron los nuevos estatutos, que se demoraron muchos años en instalarse: recién fue el 2006. Y eso obviamente ya hay que cambiarlo, tienen fallas. Entonces, discutamos cómo cambiarlos. Sobre todo para hacer que la gestión sea más justa y –es una palabra que a algunos no les va a gustar- yo diría que eficiente. En la Universidad de Chile hay líos mayúsculos que se han podido permitir porque no ha habido comprobación de otros de los errores que alguien estaba haciendo. Hay mecanismos que no se han podido romper; esta federación de facultades más o menos herméticas que es bueno y malo, pero los aspectos malos son muy malos.

 

¿Cuáles serían esos aspectos muy malos?

-Primero, que cada uno se rasca como puede. Que no hay solidaridad intrínseca.

 

La famosa desigualdad que se ve en la Chile.

-Que es muy marcada y que debería haber mecanismos para resolverlo. Y el Senado ha ayudado en algo, pero debería haber un mecanismo aún más eficiente.

 

¿De qué tipo?

-Discusiones más transversales como el cómo se define el presupuesto de la Universidad. El Senado propone la modificación de 28 artículos del estatuto. Todo el mundo ha hecho hincapié en sólo uno, que es esto de la elección triestamental de autoridades unipersonales y los porcentajes. Focalizar eso en ese puro artículo puede hacer fracasar el proceso. Podría haber algo mucho más interesante de un mecanismo realmente triestamental, realmente colectivo, en la definición del presupuesto.

 

Distintos sectores se han opuesto a este proceso de modificación de los estatutos. ¿Por qué empiezan a generarse esos temores?

-Yo creo que de buena fe hay gente que cree que todo este mecanismo de discusión de los estatutos es eso solamente y el resto es una operación de inteligencia para camuflar el centro de gravedad de la batalla que es ese artículo y que ellos lo consideran inaceptable. Pero yo te aseguro que si mañana la Universidad de chile fuera triestamental en sus decisiones de rector, esta cuestión no cambiaría nada.

 

¿Por qué?

-Porque los decanos seguirían siendo decanos en sus facultades. Porque hay asuntos estructurales en esta Universidad. Las facultades están aisladas geográficamente, por lo tanto la interacción se hace difícil. Y los decanos, sea como sea que los escojan, tienen que asegurar el bienestar de su facultad. Está metido en el mecanismo esta pelea entre facultades, entonces tenemos que inventar una cuestión nueva. Yo creo que los problemas más sistémicos de la Universidad no se resuelven por cómo se escogen las autoridades.

 

Sino por cómo se va redistribuyendo la cosa.

-Claro, definiendo otra manera de segmentar el mundo.

 

Hasta el momento en que empezó la toma, ¿en qué estaba el proceso de discusión de los estamentos?

-Estaba comenzando el proceso local de discusión. Interesantísimamente, nosotros estamos haciendo lo mismo que quieren hacer en el país, un proceso constituyente.

 

Desde la toma, no han vuelto a sesionar. ¿Hay gente que no quiere?

-Hay gente que no quiere porque justamente consideran que esto de tomarse la Casa Central ataca el ser mismo de la Universidad. Pero independiente de eso, el proceso de discusión ya está paralizado porque se rompe el flujo emocional de hacerlo. Y eso me sorprende que no lo entiendan algunos.

 

En redes sociales circula un hashtag que se llama #LaChileEnCrisis. ¿Está la Chile en crisis?

-No, no. Esos son los que no conocen la Chile. Esta es una Universidad bastante decente. Hay dignidad, hay investigación, hay un gran cuerpo académico que podría competir con Harvard perfectamente. Aquí no se le impide a nadie enseñar, hay libertad de cátedra absoluta. Nuestros alumnos son lo mejor que produce el país, de lejos. No tenemos problemas financieros fundamentales y poco a poco se está avanzando en mejorar la infraestructura. Hay problemas grandes, pero hay maneras de resolverlos. Y tenemos una noción de futuro en la que todos quieren participar. Ahora, el problema está en que si no se imbrica un sistema nacional de universidades estatales y se deja a cada una salvarse por sí sola, el sistema entero va a fracasar. Incluyéndonos a nosotros.

 

¿Y cree que exista esa voluntad en el gobierno?

-Yo creo que hay voluntad pero no hay claridad. Y todavía estamos con esta idea subsidiaria del Estado. A mí me consta que vivimos en una época de confusión, en que no se sabe qué hacer para tener el país que queremos. Es esa confusión de que el Estado no tiene proyectos estratégicos de largo plazo para la ciudadanía. El único proyecto de largo plazo que tiene Chile son las Fuerzas Armadas, y ahí gastamos como reyes. El resto lo negamos. Y es lo que creo que hay que cambiar.

 

*Publicado en El Paracaídas #8

 

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