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HÉCTOR LLAITUL: “NO ME SIMPATIZA LA IZQUIERDA”

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En los noventa integró el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. En el camino, tomó conciencia de su identidad mapuche y formó la Coordinadora Arauco Malleco, CAM, que encendió el conflicto mapuche con el Estado chileno. Hoy, tras seis años en la cárcel acusado por Ley Antiterrorista y varias huelgas de hambre en el camino, el dirigente mapuche logró la libertad condicional y asegura que sus ideas, su lucha, continúan intactas.

Por Francisca Siebert

Fotos: Felipe PoGa

Hace poco más de dos meses, a Héctor Llaitul Catrillanca, 45 años, líder de la Coordinadora Arauco Malleco, le otorgaron la libertad condicional. Había sido condenado a 14 años por el atentado al fiscal Mario Elgueta el 2009, fue parte de la huelga de hambre de presos políticos mapuche el 2010 –una de las más largas y extenuantes para el movimiento- y actualmente está con firma semanal y arraigo provincial en Concepción.

Tras ser juzgado duramente bajo Ley Antiterrorista, en julio de 2014 la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó a Chile dejar sin efecto las condenas dictadas contra siete mapuche y una activista. Aunque el líder de la CAM no era parte del grupo de demandantes, esta disposición fue clave para el curso de sus procesos, considerando que en un primer momento la fiscalía había pedido 125 años de presidio para Llaitul.

Héctor Llaitul dice que no le gustan las entrevistas; es reacio a tomarse fotos. Desde que se decretó su libertad condicional, esta es la primera conversación que aborda al dirigente mapuche en profundidad.

Nos encontramos en la calle. Llaitul va camino a visitar a su oftalmólogo. “Casi no veo nada”, cuenta sobre su severo problema a la vista.

Conversamos en el auto y en la sala de espera del médico.

-¿Tú sabes a quién vas a entrevistar?- pregunta de entrada.

¿Por qué te metieron preso?

-A mí me metieron preso por ser Héctor Llaitul y me metió la democracia, la señora Bachelet. Me procesaron en ese contexto, sin ninguna garantía constitucional ni de derecho. Me condenaron a 25 años de cárcel con un testigo protegido. Luchamos tanto contra la dictadura por tener justicia y resulta que a los mapuche nos condenan con un testigo protegido. Y ellos salen afuera diciendo “en Chile se respetan los Derechos Humanos”; mentira, yo soy una prueba viviente que en Chile no se respetan los Derechos Humanos.

Viviste varios períodos de clandestinidad ¿Es hoy es una opción para ti?

-La posibilidad de entrar en la clandestinidad siempre debiese ser una definición política. Y yo siempre di esa definición antes, me pasaba a la clandestinidad cada vez que me procesaban o me perseguían. En esta ocasión entiendo que hay otros requerimientos de orden más políticos en relación a mí, a lo que puedo representar yo dentro del movimiento y de la organización, que son más importantes que entrar en la clandestinidad.

¿En qué estás ahora?

-Estoy elaborando un libro de la historia de la CAM.

¿A qué se debe esta nueva faceta?

-A que mi rol dentro de la CAM tiene otros matices y alguna variación. Hoy yo paso a cumplir un rol de representación pública de la CAM, soy la cara visible, y por lo tanto me declaro el vocero oficial. Ese soy yo.

¿Qué es ahora la CAM?

-La CAM es una organización mapuche autonomista revolucionaria.

¿Cuánta gente compone la CAM hoy?

-No. Ese es un trabajo de inteligencia.

Llaitul se ríe y da vuelta la cara.

 

Foto: Alejandro Olivares

Foto: Alejandro Olivares

LA IZQUIERDA

En los noventa, Héctor Llaitul fue parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, FPMR, aunque no explica con claridad cómo fue que se integró a ese movimiento, ni tampoco ahonda en su participación en procesos indigenistas en El Salvador y Colombia. Sí, reconoce, fue durante esos viajes que comenzó a tomar conciencia de su identidad mapuche.

-Fue un proceso lento. Y cuando fui descubriendo que era mapuche entré en contradicción- dice.

Cuando se desvinculó del Frente, sólo se relacionó con ellos para posicionar la lucha. “En la medida que la respeten y la toleren, obviamente va a haber una relación”.

La izquierda, explica, es la que menos ha apoyado a la CAM.

-Nosotros somos una contrapropuesta a la izquierda porque rompimos la clásica relación con la izquierda, que generalmente nos consideraba a nosotros como un como un sector, no nos consideraba como pueblo, menos como nación. No me simpatiza la izquierda, siento que está atrasada en la comprensión a cabalidad del tema mapuche y de los pueblos originarios. Hoy día yo soy indianista, soy mapuchista y cuestiono el carácter de la izquierda y su involucración en la causa mapuche.

O sea, el pueblo mapuche corre por cuenta propia.

-Nosotros somos un pueblo originario y vamos a reivindicar el pensamiento, la cosmovisión, la cultura y la ancestralidad de nuestra gente y nuestras cosas propias. Esto tiene que ver con un proceso de descolonización ideológica. Yo soy mapuche y a mí lo que me interesa es mi pueblo.

¿Qué te parecen los grupos más “ultrones” que levantan las banderas mapuche?

-Los grupos anarquistas, los movimientos libertarios, ellos simpatizan, pero nosotros no tenemos relación con ellos. Por lo menos la CAM no. A nosotros no nos interesa ese apoyo, no lo buscamos. Hay otros grupos mapuche que sí les interesa por cuestiones logísticas, comunicacionales, de infraestructura, pero a nosotros en la CAM, no. Para nosotros por ejemplo el movimiento libertario presenta una contradicción con nuestra cultura, ellos son asamblearios y nosotros no.

¿Y ustedes como son?

-Nosotros somos mapuche.

 

DOMINACIÓN COLONIAL

El pueblo mapuche, dice Llaitul, sigue oprimido por el Estado capitalista chileno, “sobre la base de la imposición de este sistema en el territorio ancestral. A eso le llamamos un régimen de dominación colonial hacia nuestro pueblo nación”.

El problema, dice, es estructural “en tanto se mantenga el colonialismo ideológico que persiste en la integración forzada, en mantener políticas estatales para los mapuche de tipo interculturalista, multiculturalista para mantener la dominación, los territorios y los recursos para los poderosos de este país y no para el mapuche. Y en esa balanza la gobernanza neoliberal está para ese lado”.

¿Quiénes representan hoy la gobernanza neoliberal?

-Las dos derechas que hoy conviven en Chile: la económica representada por la Alianza y la concertacionista representada por la Nueva Mayoría, que es la nueva derecha porque administra el modelo neoliberal muy bien.

¿En este escenario, cómo se ubica el pueblo mapuche?

-El pueblo mapuche todavía tiene un vasto sector de gente que está inconsciente de la realidad, por lo tanto están inmovilizados, sin contenidos y sin propuestas. Hay otro grupo que sigue la dinámica del clientelismo, la política asistencialista del Estado y siguen haciendo caso de la institucionalidad, dentro de lo que es la integración forzada. Y hay otro sector que se podría denominar “el movimiento mapuche”, que es el que ha generado conflicto. Pero dentro del movimiento mapuche hay una gran división, estamos los autonomistas que queremos la autonomía del pueblo mapuche y los que quieren la autonomía dentro del sistema: pactar, negociar. No les cae mal el Estado capitalista, les acomoda para lograr la autonomía.

Llaitul insiste en traer a la conversación la lucha anticapitalista que moviliza a la CAM. Asegura que este combate se funda en que los mapuche son esencialmente anticapitalistas por cosmovisión, por cultura y por historia, “porque somos comunitaristas y toda esa realidad propia que nos dejaron nuestros ancestros. Eso no tiene nada que ver con el capitalismo. Pero también somos anticapitalistas porque sabemos que el capitalismo es el que nos tiene dominados y no nos va a permitir nunca nuestras grandes conquistas. El capitalismo nos tiene jodidos”.

La CAM, dice, no ha cambiado sus planteamientos desde su origen a fines de los noventa. Los métodos, explica, son esencialmente politicos: trabajo de base, de conciencia, de politización, de organización, de autodefensa y de resistencia. La lucha del pueblo mapuche por convertirse en nación es un proceso en ciernes, asegura.

-Hay que politizar a las personas para que se recuperen como mapuche y consideren que eso es lo primero. Querer liberarse como mapuche es el primer logro- dice.

Ahora que saliste de la cárcel, ¿cómo te planteas la lucha?

-Igual, es la misma de antes: control territorial.

¿Crees que esta lucha va a terminar con el cumplimiento de sus demandas?

-Si no creyera en que lo vamos a conseguir no estaría en esto. No estaría arriesgando la cárcel, no estaría arriesgando mi vida y estaría con mi familia, tengo cinco hijos. No soy un tipo fanático, yo creo en la liberación de la nación mapuche y lucho para eso. Si se desarrolla un proceso étnico nacional con perspectivas revolucionarias como lo plantea la CAM, se podría reconquistar y reconfigurar un mapa territorial y podríamos reconstruir autónomamente a nuestro pueblo, aunque eso signifique luchas bastante fuertes.

¿A qué te refieres con luchas bastantes fuertes?

-Eso depende del Estado opresor y del sistema. En este momento nosotros hemos agotado todas las vías: políticas, institucionales y de resistencia inclusive. Por eso es que los órganos de resistencia territorial hacen acciones cuando se agotan todas las vías, porque la articulación de autodefensa y de resistencia es una medida política. Si tú sientes que no puedes recuperar un predio y te están reprimiendo, y están atacando a tu gente, tú tienes derecho a defenderte. Y si te vienen a atacar con armas, tienes el derecho a usar las armas para defenderte. El Estado pone el nivel de la confrontación.

De todas formas la CAM fija algunos límites en sus acciones. Ustedes se deslindaron rápidamente del asesinato de los Luchsinger-Mackay en 2013 y criticaron los hechos.

-Nosotros somos anticapitalistas y no golpeamos de esa forma. Quienes sea que hayan sido cometieron un error de tipo estratégico porque la lucha mapuche tenía amplía simpatía y podía seguirla teniendo en la medida en que se pelee contra los poderosos de este país. Y luchar contra los poderosos no es luchar contra la sociedad chilena, ni contra el chileno común. La CAM no plantea el accionar con la idea de confrontar radicalmente, lo que significa bajas. Nosotros planteamos los sabotajes a maquinaria, a infraestructura, evitando siempre costos humanos. La CAM no tiene como objetivo a los agricultores, así de simple. Además, como nosotros somos políticos no podríamos hacer una acción que podemos prever que nos van a tirar en contra para demonizar la causa mapuche. Por eso nos desmarcamos. Las fórmulas muy radicales tampoco son buenas.

 

HUENCHUMILLA, BACHELET, PIÑERA, PEÑAILILLO

La entrevista se acerca a su final. Junto al fotógrafo, logramos convencerlo de posar para un par de retratos. Llaitul aprovecha la pausa para seguir disparando. Esta vez, apunta al poder ejecutivo.

– Huenchumilla representa la institucionalidad en pleno. Mucha gente se confunde con su discurso de radicalidad. Muchas de sus consignas son apropiaciones indebidas del discurso indigenista nuestro para captar atención y simpatía de la generalidad de nuestro pueblo, pero si tú analizas quién es Huenchumilla, es un democratacristiano, y representa la vieja guardia de la Concertación- dice sobre el intendente de la Araucanía.

Rodrigo Peñailillo fue gobernador de la Provincia de la Araucanía durante el gobierno de Lagos entre el 2002 y el 2005, una época de bastante conflicto para la CAM ¿Qué opinión tienes de él?

-Peñailillo no sabe nada del tema mapuche. El aplicó palo no más sin entender nada. Cuando nosotros estábamos haciendo recuperación de tierras él debe haber sabido que no éramos una guerrilla, no éramos un grupo armado, no éramos nada, simplemente andábamos con piedras y palos recuperando nuestras tierras frente a las forestales, pero él fue el primero que corrió a poner una querella por Ley Antiterrorista en contra de nosotros. Cuando lo vi caer me puse contento porque es un tipo que se puso al lado del empresariado.

¿Cómo ves el primer gobierno de Bachelet en comparación al de Piñera?

-El gobierno de Piñera fue menos represivo. Creo que Piñera fue mejor asesorado. Probablemente le habrán recomendado no hacerse de problemas que le podían traer un costo importante en su imagen y gobernabilidad. Eso significó no reprimir tanto.

O sea, tú crees que Bachelet fue mal asesorada en su primer período.

-Sí, de hecho los muertos los tenemos en su gobierno. Alguien tiene que tener una responsabilidad política de las muertes, porque no creo que Carabineros haya actuado de forma independiente o espontánea. Eso es una despreocupación. Para la muerte de Matías Catrileo estaba Carolina Tohá como subsecretaria de Interior y ella tenía que ver con la decisión de si Carabineros actuaba o no actuaba en ese hecho puntual. Carabineros actuó y asesinó a nuestro peñi.

 

*Publicado en El Paracaídas #9

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