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EDITORIAL: NUEVOS DESAFÍOS PARA LA U. DE CHILE

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Por Faride Zeran

Que la Universidad de Chile sea la institución tutora de las dos nuevas universidades del Estado  creadas en las regiones de O’Higgins y Aysén, y que ambos rectores –entre ellos una mujer- sean académicos de nuestra Universidad constituyen hitos históricos  para nuestra casa de estudios, así como un aliciente en la demanda de articulación y fortalecimiento de una red de universidades del Estado.

Este hecho, que sin duda fue precedido por el liderazgo asumido por el rector de la U de Chile a la cabeza del CUECH, y en un momento clave del debate sobre la importancia que juegan las universidades del Estado en el desarrollo democrático del país, representa  un gesto de confianza y reconocimiento a las capacidades de la Casa de Bello, así como a las de cada uno de sus estamentos que han  remontado con éxito los escenarios más adversos.

Porque la intervención militar luego del golpe de Estado,  en 1973 y luego en 1981, la eliminación de sus sedes regionales, además del despojo de su Instituto Pedagógico, cercenó una parte fundamental de su ethos de universidad nacional y formadora de nuevos educadores, dejando huellas que abordamos en este número, a propósito de la conmemoración de un nuevo 11 de septiembre.

Por ello la relevancia de la decisión presidencial de apoyar la capacidad y excelencia  de la U. de Chile y de su comunidad para acompañar la creación de  nuevos proyectos universitarios estatales, que con sus propias especificidades y respeto a su autonomía y compromiso de desarrollo regional, se constituyen en poderosos aliados de esta red estatal de universidades cuyo fortalecimiento resulta una demanda país.

Este desafío nos llena de expectativas, abordadas en estas páginas que cumplen  un año. Porque fue en septiembre pasado cuando apareció el primer número de El Paracaídas exhibiendo en su portada las huellas de ese despojo a su sedes y al Instituto Pedagógico, y recordando el momento en que su rector-delegado, un oficial de la Fuerza Aérea de Chile,  se lanzò en paracaídas sobre un campus de nuestra Universidad.

Con once números en los campus y en la calle -exceptuando  febrero por  receso universitario- y una cobertura de poco más de cinco mil ejemplares que van a la comunidad académica y a sectores del mundo de la educación superior, líderes de opinión y medios de comunicación, este proyecto  se va consolidando pese a  las suspicacias de quienes ven bajo el agua agendas “militantes” o “izquierdistas”, en una suerte de macartismo extemporáneo que no se condice con la necesaria  vocación de debate, pluralismo y espíritu crítico propios de la Universidad de Chile,  y que desde el primer número  asumimos  como línea editorial.

Estas  páginas de aniversario contienen historias de memoria y de futuro, y cada una de ellas está dedicada a los miembros que componen nuestra amplia, diversa y rica comunidad.

 

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