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DESAFÍOS PARA UNA NUEVA SALUD EN CHILE

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Por: Dr. Giorgio Solimano C. *

Chile es reconocido a  nivel latinoamericano y global como un país que cuenta con indicadores de salud comparables a los de países de igual y mejores niveles de desarrollo. Ello se asocia, en gran medida, al mejoramiento sostenido de las condiciones de vida y al hecho de contar desde mediados del siglo XX con un sistema público de salud de amplia cobertura y buena calidad. Sin embargo, en nuestro país por una parte persisten significativas inequidades y desigualdades en las condiciones de salud, y por otra los actuales problemas y desafíos difieren significativamente de aquellos que exitosamente enfrentamos en el pasado reciente. Es decir, existe una nueva realidad en salud.

Cuáles son estos desafíos y cómo abordarlos es una pregunta no fácil de responder pero de máxima relevancia, no solo para quienes nos desempeñamos en el campo de salud, sino para el conjunto de la sociedad chilena.

El aumento en la expectativa de vida, que en promedio alcanza 80 años en nuestro país; el cambio significativo en los estilos de vida que se expresan en modificaciones de los patrones de consumo, incluyendo la alimentación, la ansiedad y el stress de la vida cotidiana, por mencionar solo algunos; el desordenado y congestionado crecimiento urbano que se asocia a mayores riesgos y hace necesario contar con más y mejores servicios incluyendo los de  salud;  la mayor conciencia de derechos y los crecientes niveles de educación e información de los ciudadanos/as, configuran una nueva realidad en salud en nuestro país y en gran parte del mundo. Enfrentar exitosamente este escenario requiere creatividad e innovación en la formulación de políticas e implementación de programas, en la formación y capacitación de recursos humanos con  competencias adecuadas, en la efectiva utilización de  nuevas  tecnologías de diagnóstico y tratamiento, así como la implementación de modernas formas de gestión y el efectivo uso de los recursos financieros, siempre insuficientes, en la provisión de cuidados de salud. Analicemos algunos de estos desafíos que sin duda difieren de aquellos que no habiendo desaparecido, fueron prioritarios en décadas pasadas.

El aumento de la expectativa de vida, un logro significativo y bienvenido, requiere de servicios que faciliten y protejan a los adultos mayores en los ámbitos de la vivienda, el transporte, la alimentación y la recreación, junto con el disponer de servicios de salud  de complejidad creciente desde la atención primaria hasta la hospitalización. Desafortunadamente, en todos estos ámbitos la situación en nuestro país es deficitaria. En salud, los profesionales especializados incluyendo los médicos son insuficientes; los servicios ambulatorios y la hospitalización domiciliaria que tiene demostrados beneficios, la rehabilitación física y la estimulación psíquica requieren ampliarse porque llegan a una minoría. Todo ello  requiere establecer prioridades y asignar financiamientos adecuados a para satisfacer estas necesidades.

El significativo incremento de las enfermedades crónicas no trasmisibles que ya se identifica a nivel global como la “epidemia de la era moderna”, y que se caracteriza por la alta prevalencia de diabetes, hipertensión y accidentes vasculares cerebrales y del corazón, y junto con ello el sostenido incremento de diferentes formas de cáncer, constituyen las primeras causas de enfermedad y muerte en Chile. Su prevención y diagnóstico oportuno requiere de enfoques integrales  desde edades tempranas, promoviendo a nivel individual prácticas saludables que incluyen buenos hábitos alimentarios y actividad física, y a nivel de la sociedad regulaciones diversas, entre las que destacan aquellas sobre la composición y la calidad  de los alimentos así como  limitaciones a la propaganda.

Por otra parte, la violencia y el consumo de sustancias adictivas, deben ser motivo de especial atención por parte de equipos interdisciplinarios incluyendo profesionales de la salud, y la alta frecuencia de ciertas afecciones mentales, entre las cuales destaca la depresión, han adquirido dimensiones inesperadas en nuestro país. Está demostrado que estos problemas “emergentes”  están asociados con  estilos y condiciones de vida que aumentan los riesgos y que son muy difíciles de abordar exitosamente.

El contar  con profesionales  con una adecuación de la formación  para abordar con éxito  los múltiples y cada día más complejos problemas de salud constituye un área que requiere máxima atención en estos tiempos.  Un estudio internacional  en que participé hace algunos años concluyó que en la mayor parte de los países, incluido Chile, no existe concordancia entre las necesidades de profesionales para resolver los problemas actuales y la oferta de las instituciones académicas. La falta de especialistas, su mala distribución y la migración del sector público al privado por mencionar solo algunos elementos, son la prueba más fehaciente de ello en Chile.

La institucionalidad existente, el carácter de los seguros públicos y privados incluyendo la falta de transparencia de los últimos, la mayor o menor accesibilidad a buenos servicios de salud, los disimiles niveles de participación de las personas y organizaciones sociales y muy especialmente la relativa obsolescencia en la gestión de las instituciones de salud,  son asuntos que con el transcurrir del tiempo han adquirido gran importancia y que requieren de las respectivas políticas y programas y de la participación de profesionales idóneos en equipos  transdisciplinarios.

Igualmente, dentro de este cuadro sinóptico, debemos reconocer la existencia de la globalización en su amplia acepción, que obliga a mirar con atención y preocupación su impacto sobre la salud. Temas como el riesgo de pandemias en rapidísima expansión, las migraciones voluntarias y forzadas, el comercio internacional de  alimentos, medicamentos y otros productos relacionados con salud, el desplazamiento de profesionales de salud a países desarrollados así como la colaboración y transferencia científica y tecnológica globalizada, son  temas que han adquirido creciente importancia  en nuestro país y que requieren de una activa participación de numerosos y diversos agentes.

En los comienzos del siglo XXI y con una mirada de futuro, valorando  los significativos logros en salud impulsados por nuestros gobernantes y maestros, en estos tiempos nos corresponde  reconocer y enfrentar  la realidad actual  que  presenta problemas, desafíos  y oportunidades de naturaleza y formas de abordaje y formas de abordaje diferentes de gran magnitud y complejidad.

 

*Director Programa de Salud Global.  Escuela de Salud Pública. U. de Chile Director. Dirección de Desarrollo Estratégico y Relaciones Institucionales Universidad de Chile.

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