maria-olivia-monckeberg-16

MARÍA OLIVIA MÖNCKEBERG: “ESTA CONSTITUCIÓN ILEGÍTIMA ESTABA HECHA PARA QUE TODO PERDURARA”

Share Button

Tras su incisiva mirada de autora, el último libro de la Premio Nacional de Periodismo 2009 y Directora del Instituto de la Comunicación e Imagen no sólo indaga en los hechos que han remecido la pauta noticiosa del último año. También los conecta con un entramado político- empresarial que se gestó en el Chile de los ’80 y que se amarró, hasta hoy, con la Constitución.

 

Por Ana Rodríguez S.

Fotos: Felipe PoGa

“La máquina para defraudar” (Penguin Randome House, 2015) es el octavo libro de periodismo de investigación que publica la Premio Nacional 2009. Cada vez que uno aparece a la luz, cuenta Mönckeberg, la tendencia es que al poco tiempo entra en los rankings de lectoría de El Mercurio y La Tercera. Y esas, sólo esas, son las veces en que sus libros aparecen mencionados en la prensa tradicional.

-Porque les aplican la política del silencio, por no decir de censura. Son temas que no les gustan, probablemente una autora que no les gusta. Es bastante impresionante. Es una sensación bastante fuerte que te da cuenta de los límites de la libertad de información y de  expresión en este país. Porque así como le ocurre a uno, puede haber muchos otros actores sociales, muchos otros autores que simplemente son censurados, silenciados, ignorados, pese a que provocan interés en la gente- reconoce.

Llama la atención, porque se conjuga el que eres una periodista con muchos textos publicados, son los temas más noticiosos del año y que generan interés inmediato en la gente. Pese a que los casos Penta y SQM obligaron a los medios de comunicación a incluirlos en las pautas, igual están haciendo silencios.

Eso te habla de políticas editoriales restrictivas. Es claramente una actitud de censura. Con “El saqueo de los grupos económicos” en La Tercera era por Álvaro Saieh, que tenía un capítulo. Después pasó con Los Magnates de la Prensa, pero tampoco se publicó sobre “El imperio del Opus Dei”, tampoco sobre los libros sobre las universidades, que uno podría pensar, las universidades privadas son avisadores de estos medios, o podrías pensar que ideológicamente están de acuerdo en que la educación superior esté en manos privadas y todo lo que no vaya en función de ese modelo, perfieren ignorarlo.

O sea, los medios funcionan hasta el día de hoy como cómplices de una ideología.

-Por lo menos como apoyo.

Al final de este libro dices que en los medios, los periodistas, hemos despertado un poco.

-Sí. A partir de hace un poco más de un año, cuando se empieza poco a poco a abrir la información sobre Penta, que fue además muy impresionante, uno nota que, como bien lo decías, los casos empujan. Porque son de tal interés para las personas, que los medios tuvieron que ir reformulando probablemente sus líneas editoriales al respecto. Yo creo que La Tercera abrió un camino diferente al de El Mercurio. Al comienzo en El Mercurio había muy poca información sobre el caso Penta y era solamente en las páginas de Economía y Negocios. En cambio en La Tercera hay un momento que debe haber sido el tercer trimestre del año pasado, cuando aparece con las declaraciones de Hugo Bravo, el ex gerente de Penta que está formalizado, cuando separa aguas de los Carlos y aparecen dos o tres cosas muy sintomáticas. Y La Tercera en ese sentido sí fue aporte. Probablemente se “entusiasmó” con esto después que los medios digitales estuvieran informando, el caso de The Clinic online, El Mostrador, algunas cosas en Ciper. Entonces todo esto va generando afán de informar más. Se va generando, mirado desde fuera, un cierto reencuentro de los periodistas con su rol de informar y con su sentido de servir a la sociedad, de transparentar ciertas cosas. Un clima de mayor información. Creo que si los periodistas pensaran un poquito más sobre esto y vieran la importancia que pueden tener, serían un tremendo aporte por la transparaencia, por el sentido de buscar verdad, de hacer justicia y de que no sigan en la impunidad estos delitos de cuello y corbata. Y que a la vez se establezcan criterios más rigurosos en el tema de política y negocios, política y dinero, porque todo esto, lo que yo creo es que está perjudicando a la democracia.

Hay algo que parece una obviedad, pero que no lo es tanto en la práctica, que es la diferencia entre el periodismo al servicio del poder y el periodismo al servicio de la sociedad, que fiscaliza al poder. Eso se había perdido y quizás ese sentido ético renació un poco.

-Eso es lo que yo veo con esperanza. Es lo que yo al final del libro pongo. Porque el libro es duro, está hablando de corrupción, de esta incestuosa relación entre dinero y política con muchos antecedentes, porque a la gente, a la ciudadanía en general, se le olvida. A veces estamos tan bombardeados por el día a día, en una sociedad que vive bien vertiginosamente, en que los medios tecnológicos como que a veces inundan y sobreinforman,  que se puede perder el sentido de qué importancia tiene cada cosa. Por eso yo traté de dar mucho contexto, de interrelacionar, de recolectar, de recoger. No es solo investigación pura y nueva, también hay bastante de eso. Y después de todo lo que estamos diciendo aquí cuesta que quede algún títere con cabeza. Si bien no es que Julio Ponce Lerou haya contaminado a todas las personas de todos los partidos, sí contamina a un espectro, y no sabemos todavía cuántos otros más amarres vamos a encontrar, porque están los financiamientos que se pueden, los aceptados, los del Registro Electoral, pero también esos condicionan. Todas esas son cuestiones que contribuyen a amarrar manos o a someter voluntades, o a no querer hacer cambios más profundos porque se pueden herir ciertos intereses y tú le debes el favor a alguien. El último subtítulo lo llamo “El retorno del perro guardián”. En Estados Unidos se habla del perro guardián para hablar del periodismo de investigación. No es que haya llegado eso, porque creo que le falta al periodismo chileno, nos falta, falta que haya más preparaciones en la investigación, que haya un periodismo realmente independiente y de calidad, que contribuya a desempeñar ese rol. Pero creo que estamos en un momento en que sí podría haberlo, dado que se está viendo mucho mayor interés, mayor identidad con el deber ser de la profesión, ese deber ser ético. La otra gran esperanza por lo menos a mí me la dan los otros actores que son los integrantes del Ministerio Público y la Fiscalía. Y desde luego que el poder judicial marque también una senda como la que ha marcado cuando ha hecho algunas cuestiones bastante novedosas, como por ejemplo, contra la opinión de algunos sectores, disponer que fueran públicas las audiencias de formalización. Eso es transparencia. Eso nosotros como periodistas lo necesitamos, pero también lo necesita la sociedad en su conjunto.

Y sin embargo, ha sido bien cuestionado.

-Cuestionado, nuevamente lo tenemos, por algunas editoriales de la prensa convencional. Cuestionado por algunos abogados, incluso ahí no sólo de derecha. Parece que la costumbre de que en Chile se hiciera justicia entre cuatro paredes prevalece por sobre lo que nos aporta la Reforma Procesal Penal, que precisamente busca mucho mayor transparencia. Creo que eso es importante. Ya tienen un hándicap a favor muchos de los acusados o de los imputados en estos casos que tienen las posibilidades económicas de pagar honorarios gigantes a abogados penalistas. Entonces por lo menos que eso lo podamos ver, que podamos ver lo que se discute, sobre qué se les acusa, que podamos entender en una democracia que quiere ser democracia en serio, para un país que quiere ser desarrollado.

Además es transparencia que la ciudadanía empieza a demandar.

-Exacto. Y aquí tienes tú otro actor, que es una ciudadanía más empoderada y con posibilidades de llegar a través de medios que están a su alcance para expresarse. Esta cosa de que ya no se comulga con ruedas de carreta. Es importante que ese mayor empoderamiento ciudadano se dé de la mano con una mejor calidad del periodismo. Porque no se trata de que tú te pongas o uno se ponga a gritar a través de las redes sociales sin fundamentos. Lo que importa es que sea con argumentos para que de verdad te dé la posibilidad de generar diagnosticos más certeros, cambios, ayudar a que haya un poder legislativo más digno y que la gente recupere las confianzas, porque de verdad la situación después de todo esto y muchas cosas que venían de antes, es que sabemos, lo que están diciendo las encuestas, de lo poco que creen las personas de diferentes edades en los sectores políticos. Y eso es delicado para un país.

maria-olivia-monckeberg-12

REFORMA CONSTITUCIONAL

La clase política después de todo esto queda en un pésimo pie.

-Evidente. Y no ayuda cuando tratan de enfrascarse y de alegar en términos poco felices contra quienes están, por ejemplo, desde la academia o desde distancias absolutamente válidas, como cuando hay una comisión como la que dirige el profesor Eduardo Engel y que Ignacio Walker, el ex presidente de la DC sale diciendo que no tenía nada que meterse, porque no podían pontificar ni filosofar. Las universidades, o si comisiones de expertos, de especialistas, o de grupos de trabajo que se puedan establecer dentro de ésta o de otras universidades, sobre todo las públicas, yo creo que no sólo tienen el derecho a expresar sus inquietudes y preocupaciones, tienen el deber de hacerlo.

Con una clase política tan deteriorada, ¿crees que es viable hacer reformas del tipo constitucionales?

– Yo creo que es necesaria una reforma constitucional de fondo. Esta Constitución ilegítima, que aparte de haber sido forjada en dictadura por personas como Jaime Guzmán, que tenía una visión muy desde un lado de la mesa, por no decir muy sesgada, estaba hecha para que todo perdurara. La Constitucíon, con su enfoque economicista y privatista, conforma que la democracia sí fuera lo menos representativa posible. Para eso, quorum elevado, sistema binominal, que ya menos mal se acaba, también una serie de otras fórmulas, como el código de minería, la ley orgánica minera, la ley orgánica de educación, todo enfocado a que los privados son los que hacen un país y a quitarle un rol al Estado. Eso está expresado en la propia Constitución con una concepción de Estado subsidiario y está en todo el entramado legal que se instaló en los ’80. Para mi gusto es necesario un cambio porque si no vas a estar siempre topándote. A pito de cualquier cosa, acusación al Tribunal Constitucional, como un suprapoder que decide. Eso no puede seguir así. Es demasiado lo que hacen la Constitución y sus leyes complementarias en cuanto a haber achicado al Estado de Chile. Y no se trata en esto de ser estatista y pretender que el Estado todo lo solucione, pero si se ha menoscabado el rol del Estado es porque no ha habido fiscalización adecuada en la mayoría de los sectores de la producción, de los servicios, en los ámbitos de toda la vida. Por eso mismo es que tú te topas con que han hecho lo que han querido muchos grupos económicos con los recursos naturales, con riquezas básicas. Sin ir más lejos la propia SQM: con lo único que se quedó el Estado fue con el litio. Pero el litio se lo arrendaron a SQM Salar en unos contratos que para la Corfo y para el Estado de Chile son draconianos y por muchos años. Siempre favoreciendo a lo privado y perjudicando al Estado. Y al perjudicar al Estado tu estás perjudicando a toda la comunidad. Incluso para darle a un recurso como el litio el status que realmente le corresponde tendría que hacerse una reforma constitucional. Y eso lo vas viendo en los diferentes temas. Eso requiere una preparación, que las personas sepan qué es lo que está en juego, porque es mucho.

Me acordé de Ponce Lerou, por el tema de los recursos forestales. También hay un subsidio grande del Estado ahí.

-Un subsidio grandote que lo instaló en los años ‘70. Y eso ha favorecido mucho la concentración, como en todas las cosas. Porque actuaron como quisieron con el Estado a favor de un sector privado que poco a poco fue tomando más fuerza y con grupos que fueron concentrando la riqueza. Y hoy por hoy uno de los grandes problemas que tiene este país es justamente una concentración exacerbada con un Estado con las uñas limadas, en algunos temas con las manos amarradas, y generado todo este modelo de desigualdad, de estratificación. Y si uno analiza más en detalle, no se suele relacionar a simple vista, pero cuando se habla de la preocupación por la delincuencia, a la larga tiene que ver con mucho del estado de las cosas que vivimos y con faltas de valores, pero también con desigualdades.

Con que se han vulnerado derechos fundamentales que van en esa línea, como la salud, la educación, con la privatización de todos ellos.

-Absolutamente. Eso es lo que ha hecho despertar a los movimientos sociales y estudiantil. La marca de fabrica del modelo neoliberal. Todo esto no se puede mirar por separado. Yo creo que tiene mucha relación. Hojeando mis libros para atrás, me doy cuenta con los personajes, que es impresionante como se repiten y te aparecen.

¿Cómo queda para el futuro la derecha en el país, la Nueva Mayoría, la clase política en general, después de esto?

-Creo que son muchas las variables que están en juego. Para todos los sectores políticos esto ha sido algo inesperado. Me gustaría saber, pero uno no tiene todas las herramientas, qué más ha pasado más allá del 2009 para atrás, en lo que ha sido la transición a la democracia. Porque si bien ahora hemos visto una actitud mucho más activa, podríamos decir más entusiasta de muchos periodistas, también hay que reconocer que hemos ido detrás de lo investigado por los fiscales, por eso yo decía que el rol de los fiscales es tan importante. Ellos tienen el problema de la prescripción, pero a los periodistas ¿quién nos impediría eso? Lo que se trataría es de cómo encontrar la información. Sería muy interesante saber mucho más. Que se esclareciera el financiamiento de la política. Quién ha abonado, a qué ha abonado, a qué partido ha beneficiado. Sabemos que la UDI ha sido muy favorecida, pero más detallitos harían bien en pos de la transparencia. Yo creo que si quieren todos lograr relegitimarse deberían pasar por un filtro bastante más significativo. En los últimos días he visto el argumento de que mientras no sea condenado por la justicia.. oye pero hay cosas éticas de por medio también, investigaciones internas que podrían llevar también los partidos. ¿Por qué no lo hacen? Hay mucho que barajar este naipe. Falta que se piense en serio que hay una ciudadanía pendiente, para eso la ciudadanía no tiene que olvidarse. Y los periodistas no sólo profundizar en sus investigaciones, sino que también no olvidarse de estos grandes temas. En la medida en que se siga intentando averiguar más, le estamos haciendo un favor a la sociedad, a nuestra democracia, y aunque no lo entiendan ahora, a la propia clase política.

¿Qué tanto juega en contra la poca variedad y pluralidad de medios en este panorama?

-Mucho. Mientras mayor pluralidad hubiera, es posible escuchar más voces, hacer diarios, perioódicos medios más interesantes, la gente los va a leer. Y no creer solamente que la publicidad es la que tiene que sostenerlos, sino también apostar por la calidad.

 

libro monckeberg

 

 

La máquina para defraudar

María Olivia Mönckeberg

Penguin Random House

2015

 

 

 

 

 

 

*Publicado en El Paracaídas #13

Share Button